Si alguno piensa que sólo las mujeres sufren cambios físicos con el paso del tiempo o luego de ser mamás, se equivoca. Los hombres también son afectados por la paternidad, ¿en qué?, bueno en la reducción de horas de sueño por ejemplo, el sedentarismo  aumenta y también la dieta. Los papás también revelan cambios físicos importantes, pero diferentes a los de las mamás.

Por lo general, uno de los primeros cambios es el aumento de peso, y este incremento se acumula en zonas como el abdomen, pecho y cuello. De ahí que las cirugías más demandadas por los caballeros sea la liposucción (y cada vez más), la ginecomastia (mamas agrandadas en el hombre), y perfilamiento de rostro y cuello (bichectomía y lifting de cuello).

Tradicionalmente los hombres han sido menos presionados por los estándares de belleza o cuidado estético por la sociedad; al menos, mucho menos que las mujeres; pero esto está cambiando, y con rapidez. Hoy por hoy, veo cada vez más, en el consultorio, a hombres de todas las edades; los más jóvenes buscan mantener la lozanía y aspecto de buen cuidado: evitar arrugas, que no salga ese rollito, la piel limpia y fresca; mientras que los de mayor edad buscan recuperar atributos perdidos con el tiempo y el trajín de la vida: bolsas en los ojos, párpados caídos, liposucción, nariz, levantamiento de cejas, lifting facial y cuello, etc.

Pero no sólo es la sociedad quien nota más el cuidado masculino. En mis conversaciones con pacientes es clara la casi “exigencia” que la competencia laboral demanda en cómo se ven físicamente. La hipercompetitividad profesional los pone en un punto donde verse “viejo” no es un lujo que muchos puedan darse. Finalmente, “como te ven, te tratan”, así que ninguno quiere que lo traten como una persona mayor, falto de energía y vitalidad. No es bueno para el trabajo.

Saludos cordiales,

Dr. Roni Luna

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